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 Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)

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Sagittarius Apollo
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Edad : 31
Localización : California

MensajeTema: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Vie Jul 23, 2010 2:37 am

De camino hacia Troya... nuestros heroes se dan cuenta de que estan siendo seguidos...






Caminando a pie y corriendo a toda velocidad hacia la ciudad escondida de Troya, nuestros tres heroes finalmente se verian obligados a detenerse para descansar. Apesar de sus habilidades sobre humanas su cuerpos cansados no era impermeables contra las toxinas que se acumularian en sus musculos y se verian obligados a descansar y, eventualmente, tambien a comer algo. A mas o menos mitad del camino se detienen en unas ruinas abandonadas, bastante secluidas, para de esa forma poder descansar en paz.

Construyeron una hoguera y el fuego de esta cocinaria la carne del ciervo que habian cazado. Con suerte entre la carne y un lugar caliente donde dormir seria suficiente para recuperarlos y, de esa manera, llegar el siguiente dia hasta su lugar objetivo. Era mas de media noche y la luna de Artemisa colgaba en su compelta plenitud sobre ellos manteniendo una vigilancia constante e implacable. Su palida luz se reflejaba de aquellos muros en ruinas, una vez compuestos de marmol, y daria una iluminacion silenciosa al lugar junto aquella luz rojiza procedente del fuego.

No habia cantar de pajaros, ni sonidos de animales en el lugar. El silencio era perturbador y, seguramente, los santos podrian darse cuenta de que no todo iba bien. Por desgracia no tendrian la manera de saberlo sino hasta que aquel peligro que se aproximaba se revelase ante ellos y los hicieran reaccionar de manera adecuada. Apollo y Hector, siendo dos de los caballeros de oro mas poderosos, tendrian mayor facilidad para estar atentos a lo que les rodeaban y seguramente sentirian la energia cosmica de cualquier ser que se aproximaba con intenciones malignas a ellos mientras que Lasard seguramente estaria oblivio a lo que pasase al menos que Hector o Apollo le dijesen lo que estaba por pasar.

Con lo que llevaban y sabiendo que pronto los espectros intentarian recuperar el objeto todos estaban en alerta...


_________________
- Sagittarius no Apollo -

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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Vie Jul 23, 2010 7:01 am

Las llamas del fuego frente a Apollo bailaban. Su danza era oblivia a la tristeza del mundo y el corazon apagado del Santo de Sagitario. Apollo aun llevaba su armadura consigo, puesta y preparada para combatir en cualquier momento. No se acordaba de la ultima vez que se ha habia quitado, las guerras habian durado tanto y habian sido tan terrorificas y sangrientas que tenian que estar en alerta en cualquier momento. No se podia saber que pasaria, cuando serian atacados o cuando estarian obligados a colocarse la armadura. Incluso uno de los Santos Dorados de esta epoca habia muerto por esa precisa razon... por no haber llevado su armadura dorada cuando estaba en su casa. Desde aquel momento se decreto que un caballero de oro deberia llevar siempre consigo su armadura cuando estaba en el Santuario o en un caso de batalla. Eran pocos y cada vez que perdian a uno perdian una gran capacidad ofensiva o, inclsuo, defensiva.

Se levanto de su asiento frente al fuego y dio un largo suspiro. Aun no habia comido pero no tenia hambre, su cuerpo estaba exhausto pero no podia dormir. Tampoco queria dormir... sabia que solo tendria pesadillas reviviendo una y otra vez los eventos de la batalla y, eventualmente, la muerte de Athena. Tambien tenia un poco que ver el hecho de que estaba vigente por cualquier aparicion de los enemigos espectros. Tenia un mal presentimiento sobre ello, algo que no podia quitarse de encima... Estaba seguro que venian pero no podia percibir cuando lo harian o en que numeros. Con la muerte de Hades, Pandora y los otros dos dioses gemelos, Thanatos e Hypnos, habian perdido su capacidad de inmortalidad asi que ahora estaban en los mismos terminos que los Santos de Athena. Humanos con poderes especiales pero humanos, al final de cuentas. No era el mayor consuelo... pero era algo, al menos.

Dando la espalda al fuego se aparto del campamento, dando varios pasos para salir del edificio principal de aquellas ruinas. En el pasado este habia sido un Templo Sagrado, perteniciente a la Diosa Athena pero tras las miles de batallas llevadas acabo atraves de los milenios. En algun momento una gran batalla habia ocurrido aqui, hombres y mujeres combatieron con honor. Lucharon y murieron por Athena pero no pudieron salvar el Templo, aunque por lo visto la Tierra estuvo a salvo.

Pilares rotos y murallas penetradas llenaban la vista entre los escombros, estatuas de diosas o guerreros estaban partidos por el lugar, desgastados por una ente cruel llamado "tiempo." Apollo andaba por estas ruinas pero sin alejarse mucho del campamento, simplemente vagando por las cercanias mientras visualizaba los succesos de aquel lugar. Aqui alguien habia sido golpeado tan fuerte que atraveso la pared... alli un ataque falido habia desintegrado parte del muro... aqui alguien murio. Sus ojos azules pasaban por el lugar viendo cada aspecto y utilizando una logica veloz e impresionante dedujo con facilidad los sucesos. Finalmente llego a una estatua de la Dios Athena.

La estatua estaba desgastada. Entre las grietas y la erosion del tiempo los detalles de la estatua habian succumbido, pero la pose de la mujer era inconfundible. Era una imitacion menor a la gran estatua que residia en el Santuario, inconfundible. La habia visto tantas veces en estos ultimos veinte y dos años desde que la primera vez que ingreso al Santuario que estaba grabado en su mente. Cayo a una rodilla y bajo la cabeza, haciendo reverencia a la diosa. Coloco su mano sobre su corazon y cerro los ojos. "Estamos de camino, Athena... cumpliremos la mision que nos encomendaste aun que nos cueste la vida. Se lo juro..." Abrio los ojos y su mirada se poso sobre los pies de ella. Noto que poco mas abajo habia un espacio algo mas claro y menos oscuro como si algo rectangular habia estado alli hasta hace poco comparado con los demas. Separo su mano de su pecho y la llevo a las hierbas que crecian en el suelo a sus pies.

Encontro lo que buscaba, una placa metalica hecha de bronce. El tiempo tambien habia surtido su efecto sobre ella y el metal se habia oxidado bastante. Aun asi las letras engravadas en ella aun eran legibles.

"Aqui llacen los cuerpos de seis de los caballeros mas valientes de Athena, que dieron sus vidas por el paz de la Tierra en la tercera guerra contra Hades en esta batalla, La Batalla del Templo de la Urna."


Tras esto siguio una lista de nombres de los valerosos caballeros que perdieron la vida:
Ascella de Sagitario
Denebola de Leo
Boren de Cefeo
Saldyx de Hercules
Nodan de Unicornio
Selasiar de Osa mayor

Apollo volvio al campamento con la placa en la mano aun. Al volver llego hasta el fuego y tiro la placa al suelo entre sus acompañantes. Sus ojos azules frios como glaciales mientras miraba aquel fuego. Comenzo a hablar en una voz solemne, las primeras que habia dicho desde que les ordeno parar para el descanso. - Cuando llegue a este lugar... supe que lo reconocia. Ahora se el nombre.- Dijo mientras apretaba sus puños. - El Templo de la Urna. Aqui se llevo acabo una gran batalla por la Urna sagrada en la cual estaba sellado en aquel entonces el alma del Dios Hades. Los Santos de Athenas protegieron este lugar con sus vidas... pero apesar de ello no pudieron luchar contra todo el ejercito de Hades. Murieron... masacrados. No fue ni la primera ni la ultima masacre que ha visto esta Tierra de Santos por Espectros, pero si es una de las mas llamativas porque veras... los Espectros no solo se limitaron a matarles en combate, no... algunos de los Santos sobrevivieron, veras... y los sobrevivientes fueron torturados durante dias. Los espectros preguntaban donde estaba la Urna donde residia el Alma de Hades pero ellos se negaron a revelar su localizacion. Tras varios dias uno por uno succumbieron a la tortura. Al final no quedaba ninguno y los espectros no tuvieron otra opcion que la de destruir el templo... desmantenandolo hasta que pudieron hallar la Urna.-

Detuvo su relato por unos momentos. Cerro los ojos, como si intentase hacer memoria para recuperar el resto. - Os preguntareis porque no vinieron a salvarles. Eso tambien tiene una respuesta logica. Athena habia muerto, la Guerra Santa habia acabado. Ellos eran de los pocos Santos sobrevivientes. El Pontifice y el ultimo caballero, Piscis, se quedaron en el Santuario para defenderlo. Hasta donde lei en los pergaminos sobrevivientes... aquellos fueron años muy oscuros para los Santos de la Diosa de la Guerra.- Apollo finalmente abrio los ojos y miro hacia el cielo, contemplando las estrellas. La lluvia y las nubes que venian con ella habian desaparecido y se veia con perfecta claridad el cosmos. - Siempre debe de haber un Pontifice. El es el que se encarga de que el Santuario continue en pie despues de las Guerras Santas... se encarga de que sobreviva nuestro linaje y de cuidar a la diosa Athena cuando ella renazca. Es un trabajo muy arduo... uno al que debe de dedicar toda su vida. Pero a cambio, el recibira los mas altos honores por aquella Diosa a la que tanto amamos.- Miro de uno al otro. - Uno de nosotros deberemos tomar ese cargo cuando termine esta ultima mision en la que hemos sido enviados. El destino decidira cual...-

Se dio la vuelta, dandoles la espalda para comenzar a alejarse nuevamente de aquellos dos. - Descansad lo que podais, porque al ponerse el sol no pararemos hasta llegar a Troya.- Dijo y se paro a unos metros de ellos. Giro el rostro hacia atras mirandoles. - Yo montare la primera guardia.-
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Sáb Jul 24, 2010 4:58 am

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El ímpetu que puso Guldan al darle las ordenes había sido muy claro, ellos sabían que serían capaces de asesinarles si fallaban esta vez. Era por eso que tenían muchas opciones… Morir en su misión, sobrevivir y fracasar para luego morir a manos de sus superiores o sobrevivir y tener éxito. Las chances de morir se elevaban, pero, ¿eso importaba para un espectro? Después de todo ellos venían de las mismísimas tinieblas del tártaro. Un grupo de espectros habían sido enviados para, por lo menos, hallar a los tres sobrevivientes que se hicieron con la Llave de las Almas.

Primero habían inspeccionado en el lugar más obvio: el Santuario. Habían llegado tarde, una hora después de que los santos partieron por lo que no había nadie allí. Entre el grupo de espectros se encontraban Frog, Dullahan, Elfo, Górgona, Minotauro y Sílfide. Los doce ojos se posaron con repudio sobre el lugar, al cual habían invadido más de una vez pero que ahora se encontraba desolado. Podrían profanarlo, pero no era el momento. El espectro de Frog se acercó y escupió en el suelo, mientras otro hacía algo más importante.

- Aquí hay pasos… -dijo Minotauro, siguiendo los mismos. Las suelas metálicas, más la fuerza de la velocidad que seguro habían hecho dejaba ciertas marcas. El espectro miró a lo lejos y luego a los demás, al parecer era el que lideraba el pequeño grupo por sus aptitudes.- ¡Andando! –les ordenó a todos los demás que andaban en lo suyo y en seguida le prestaron atención.-

Los seis espectros partieron rápido hacia donde iban los pasos, mientras por cada una de las diversas mentes pasaban suposiciones muy diferentes la una de la otra. No sabían cuanto tiempo estaban atrasados, pero tenían que apurarse. Estaban cansados por la batalla y la moral la tenían mucho más abajo del Meikai, pero habían otras cosas que los impulsaban como la destrucción del mundo, el sufrimiento ajeno, la batalla en sí, el ver correr sangre… El exterminio total de los santos de Athena.
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Sáb Jul 24, 2010 8:55 am

Lasard observaba el fuego fijamente, como si la presencia de este lo calmara de la tristeza que sentía, aun no podía creer que, él, su Maestro Apollo y Héctor sean los únicos caballeros de Athena que quedan. Incluso su amigo Demeter de Libra, había muerto en medio de la batalla, para protegerlo ,pero no antes sin usar su sangre para hacer que la armadura de Lasard se elevara al nivel 2. Lasard no iba a permitir que la muerte de sus compañeros allá sido en vano, el cumpliría aquella tan importante misión que le asigno su diosa antes de dejar su cuerpo terrenal.

Lo más probable es que lo Espectros no tarden en atacar, deben de estar buscando a los Santos de Athena restantes, osea ellos, aquel muchacho estaba hambriento, pero sin embargo sabia que no podía comer, primero porque seguramente Héctor y su maestro tenían mucha más hambre que el y aguantaban, ademas de que en aquel lugar no había rastro de algo comestible. También tenia mucho sueño, no le quedaba mucha energía, pero es lo mismo, no se comparaba al gasto de energía de su maestro y Héctor. Ellos simplemente pelearon más y más duro. Así que si el estaba cansado ellos debían estar muy cansados.

Lasard observa como su maestro se levanta de su puesto y enseguida le da la espalda al fuego, cuando esto pasa simplemente se limita a observar. -Maestro....- Dice mientras observa a Héctor. Viejo Cabrón....¿Cuantos Espectros crees que queden...? Dice mientras espera una respuesta de Héctors, este observaba por done se fue su maestro, luego de varios minutos vio como se volvía de nuevo al campamento. - Cuando llegue a este lugar... supe que lo reconocia. Ahora se el nombre.- Dijo mientras apretaba sus puños. - El Templo de la Urna. Aqui se llevo acabo una gran batalla por la Urna sagrada en la cual estaba sellado en aquel entonces el alma del Dios Hades. Los Santos de Athenas protegieron este lugar con sus vidas... pero apesar de ello no pudieron luchar contra todo el ejercito de Hades. Murieron... masacrados. No fue ni la primera ni la ultima masacre que ha visto esta Tierra de Santos por Espectros, pero si es una de las mas llamativas porque veras... los Espectros no solo se limitaron a matarles en combate, no... algunos de los Santos sobrevivieron, veras... y los sobrevivientes fueron torturados durante dias. Los espectros preguntaban donde estaba la Urna donde residia el Alma de Hades pero ellos se negaron a revelar su localizacion. Tras varios dias uno por uno succumbieron a la tortura. Al final no quedaba ninguno y los espectros no tuvieron otra opcion que la de destruir el templo... desmantenandolo hasta que pudieron hallar la Urna.- Oía con fascinación las palabras de su maestro, como si se tratara de una clase pero las palabras de su maestro eran asombrosas simplemente tenia cualidades de líder nato.

- Os preguntareis porque no vinieron a salvarles. Eso tambien tiene una respuesta logica. Athena habia muerto, la Guerra Santa habia acabado. Ellos eran de los pocos Santos sobrevivientes. El Pontifice y el ultimo caballero, Piscis, se quedaron en el Santuario para defenderlo. Hasta donde lei en los pergaminos sobrevivientes... aquellos fueron años muy oscuros para los Santos de la Diosa de la Guerra.- Dice su maestro mientras Lasard continua escuchando con atención todas y cada una de sus palabras. Uno de nosotros deberemos tomar ese cargo cuando termine esta ultima mision en la que hemos sido enviados. El destino decidira cual...- Era lógico que sera si maestro el es el único capacitado para ese deber, pero algo dentro de el no lo deja estar tan seguro. Aunque quisiera que no fuera así, era más como un mal presentimiento.

Descansad lo que podais, porque al ponerse el sol no pararemos hasta llegar a Troya.- Asiente la cabeza al comentario de su maestro.. - Yo montare la primera guardia.- Escucha mientras vuelve a asentir con la cabeza con respeto hacia el mientras continuaba sentando viendo el fuego que lo relajaba.
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Dom Jul 25, 2010 6:31 am

Desde su llegada a aquellas ruinas; desde que se sentó en la columna dórica aquella que había sucumbido por el paso del tiempo, algo muy en su interior le inquiría, le gritaba que el lugar al que habían llegado los había llamado, una vez más…había llamado de nuevo a la armadura de cada uno de ellos y los había arrastrado hasta allí, para proferirles su bendición.

Yacía ahí, pues, sentado en aquel sitio, con los puños cerrados y la mirada fija en las temblorosas llamas que los abrazaban para hacer más cálida la noche. Sus orbes verdes fulguraban por el calor del fuego aquel e igualmente sobre su cloth dorada se podía ver el relumbre de la hoguera, era una escena preciosa el verlo allí, como una escultura que había sido puesta así por los dioses, con su rostro tan pálido como el mármol; con sus facciones tan perfectas como las de una estatua y con su tan nula expresión…lo único que le daba humanidad y vida eran sus algo cortos cabellos cobrizos que a medias se movían con el pasar del tiempo…algo en su mente se fraguaba, incluso aún en la ausencia de su hermano mayor…y a pesar de la necia presencia del Santo de bronce- “No lo entiendo…¿Por qué este lugar me llama tanto…por qué escucho voces de dolor en él? Es como si un alma en pena estuviera rondando por todo esto…”-

Una repentina sensación de nostalgia le invadió y al mismo tiempo un calosfrío le subió por el espinazo, el cual lo hizo vibrar por un momento. Para apaciguar las intranquilas aguas de su mente, elevó el rostro hacia el cielo, observando a cada una de las estrellas puestas sobre él…el firmamento nocturno…sin duda alguna esta era una de las imágenes que el santo de Leo más adoraba ver. De forma infantil, curvó la comisura de sus labios en una sonrisa y cerró los párpados, mientras una nueva brisa de aire fresco llegó a su posición y le acarició la cara…le besó la boca…lo acogió con toda la dulzura que podía acoger una madre a su hijo, el guerrero de las mil guerras que volvía a casa…olía a Troya…ya estaban pisando las cercanías de su ciudad natal…ya podía inclusive olisquear a medias el olor a mar que le indicaba la proximidad de la bahía.

De pronto, sintió la presencia apurada de su hermano y volvió a abrir los párpados. La expresión se escapó de su faz y volvió su mirar hacia la silueta del otro dorado que le acompañaba en la próxima misión.

Sin asombro alguno escuchó sus palabras y silenciosamente asintió con la cabeza a cada una de ellas, y para cuando culminó, la para él irritable voz de Lassard rompió el silencio-Viejo Cabrón....¿Cuantos Espectros crees que queden...?-Esto le hizo cerrar nuevamente los párpados, realmente quería al chico, pero en algunos momentos, como este, no era lo más adecuado que escuchase su voz, su voz chillona e ingreida que todo el rato estaba diciéndole “viejo cabrón”. Cerró los párpados unos instantes, dejando que su hermano culminara con sus dichos y para cuando este terminó, volvió a abrir los párpados-Quedarán los suficientes como para que te den de ostias en la boca y terminen de callarte…Lassard…-Al contrario del tono del muchacho envestido en una armadura de Bronce, la voz de Héctor era ronca…familiar, inclusive, le daba al caballero el aspecto de un hombre de más edad, quizá a esto también se le incluiría el hecho de que por el bozo y todo su rostro tenía gran cantidad de vellosidad que comenzaba a crecer por la carencia de una respectiva afeitada…ya llevaba tiempo sin hacerlo, las batallas se habían prolongado y verdaderamente, necesitaba descansar.

No hizo más que cerrar nuevamente los párpados y poco a poco fue quedando dormido, allí, sentando, pero realmente su estado no sería el de un verdadero sueño, si no más bien, un dormitar menguado…de percibir cualquier tipo de energía o alguna disrupción de la paz que estaba en el aire a si fuese a más de 100 metros de distancia, la sentiría y volvería a despertarse.
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Dom Jul 25, 2010 11:52 am

Apollo se alejo un poco del grupo. Encontraba algo de consuelo en la soledad, tiempo para pensar sin la preocupacion de que Lasard o Hector le viese en el estado que seguramente caeria si los pensamientos le llevasen al lugar al que temia que seguramente le llevasen. No era bueno que sus subordinados le viesen en un estado tan deplorable, el necesitaba mantener la moral alta para que no perdiesen su propia moral que seguramente estaba ya de si por los suelos tras la muerte de Athena. A unos cincuenta metros de distancia del campamento el caballero de Sagitario se detuvo y hecho la mirada al cielo y comenzo a contar las estrellas del cielo nocturno.

Era un viejo habito que habia tomado en aquellos dos años en los cuales habia viajado por el mundo. Al acabar aquellos dos años el chico se habia encontrado con Gwen... aun recordaba aquel momento como si fuese el mismo dia en el que la habia encontrado.

Todo tomo lugar en una pequeña aldea cerca de Edinburgo en Escocia. Apollo habia estado pasando por alli de viaje sin ningun destino en particular, simplemente rondando y siguiendo la corriente del destino. Ya habia sentido aquel deseo de viajar desde hace algun tiempo asi que cuando surgieron algunos problemas en el Santuario hace dos años le habia pedido a su maestro, el Patriarca, permiso para salir del mismo. Ultimamente habia estado sintiendo una sensacion de como si estaba "acercandose a algo" que no podia identificar de manera inmediata... solo sabia que era muy importante que siguiese acercandose.

Habia llegado a la aldea hace unas meras horas y ahora descansaba en una taverna, tomando un liquido dorado de sabor agrio. No habia captado bien su nombre ya que el griego aun tenia dificultades con el ingles (especialmente con aquel dialecto y accento cerrado utilizado por los escoceses). No habia nisiquiera terminado mitad de aquel liquido cuando sintio una extraña sensacion llamandole... pidiendole que la siguiese... Se levanto de su asiento y tomando su Pandora's Box (la caja sagrada donde se guardaban las armaduras) comenzo a vagar por aquella Aldea.

Descubrio que la Aldea habia estado sufriendo una plaga reciente que estaba matando a varios de los Aldeanos. Confiado en sus habilidades curativas pregunto donde se encontraba el hospital del pueblo para ofrecer su ayuda. Tras algunas miradas extrañas por los aldeanos finalmente le llevaron a una vieja csa de madera. Era bastante grande pero en malas condiciones, ya nadie entraba alli al menos que no tuviesen otra opcion. Desde alli Apollo sentia algo que le atraia, y no era el olor de enfermedad y muerte precisamente tampoco.

Dejo su cosmos fluir al rededor de su cuerpo y adentro. Este cosmos prevendria contagiarse de aquella plaga que posiblemente le infectase a el. Vaya santo mas inutil seria si se permitiese contagiar y morir. Al entrar se encontro con una escena terrible. No se escuchaba ningun gemido de dolor, ni de sufrimiento... todos estaban muertos. En una esquina estaba un cura, sentado con obvias señales de sufrir tambien de la plaga. Su piel palida indicaba que ya no estaba en este mundo. Apollo continuo adentrandose mas en aquel lugar, revisando las camas y las personas de la zona para encontrarlos todos muertos. Pero aun asi... sentia que tenia que estar aqui y en vez de salir para escapar el olor de putrefaccion y esta escena tan macabra, continuo inspeccionando a todos.

Tras terminar con el piso de abajo subio las escaleras y llego al piso superior y se encontro con la misma escena... todos muertos. Los inspecciono y cuando estaba acercandose al final de la amplia habitacion noto que habia una joven niña de cabellos purpuras sentada en la esquina. Por un momento penso que estaba muerta tambien... pero de repente sintio... cosmos? Algo incredulo se acerco a ella y se agacho para mirarla. Toco la piel de su mejilla. Estaba caliente, su fiebre seguia bastante alta. Parecia no haber comido en dias ademas de estar sufriendo de aquella plaga. No hacia sonido alguno. Sencillamente su cuerpo estaba mas muerto que vivo. No tenia fuerzas.

Cerro los ojos y comenzo a concentrar su cosmos, dirigiendolo atraves de sus dedos hasta su mejilla. Esta cosmoenergia comenzo a pasar por el cuerpo de la joven, entrando y empezando a curarla desde el interior de su cuerpo hasta que finalmente la plaga fue eradicada del ser de ella. En la mitologia antigua Apollo habia sido el dios del sol, pero tambien era conocido como el dios de la medicina, de la plaga, de la musica y la profecia. Su sucesor, al menos en nombre, poseia alguna de estas cualidades aunque tampoco se consideraba el gran experto en ello. Apollo era un santo excepcional, realmente un prodigio que con tan solo un año de entrenamiento habia adquerido su armadura dorada a los seis años de edad.

Tras unos momentos la chica comenzo a moverse... levanto la cabeza y dirigio su mirada hacia su salvador.

- Como te llamas?- Le pregunto a la joven, su voz estaba baja y llena de calor. - Yo me llamo Apollo, te he curado de la plaga.-

La joven tardo unos momentos en contestar. - Yo... me llamo Gwen...- Su voz era debil aun, la malnutricion y la enfermedad habian tomado su precio. Si no la sacaba de aqui pronto seguramente tendria un relapso. Desvio su mirada de Apollo para mirar a la cama mas cercana. - ... Mama?...-

Miro hacia la mujer muerta en la cama cercana y volvio a voltear su rostro hacia la chica, negando con la cabeza mientras sus parpados escondieron sus ojos unos instantes. - Perdoname... no puse salvarla- Los volvio a abrir y movio su cuerpo para tomarla en sus brazos. Comenzo a salir de aquella habitacion. - Debo sacarte de aqui. Porque no vamos a comer algo y descansar, te gustaria, Gwen?-

La chica apoyo su cabeza contra el pecho de Apollo y cerro sus ojos. Sus fuerzas ya no daban para mas. - Tu me protegeras, Apollo?-

- Si... te protegere.- Le respondio de inmediato, nisiquiera penso la respuesta. Sabia que lo haria aun si muriese en el intento. - Te lo prometo.-

- Gracias, Apollo... eres mi caballero...- No pudo terminar la frase, quedo dormida la joven. Apollo salio de alli con ella, la unica sobreviviente a la plaga. Por alguna razon u otra, sentia que habia cumplido con su deber y que desde ese dia en adelante nada volveria a ser lo mismo. Tampoco era un cambio que temia... realmente era uno al que esperaba con impaciencia...


De vuelta al dia actual, lagrimas comenzaron a acumularse en sus ojos azules mientras miraba aquellas estrellas en el cielo. El destino habia llevado a Apollo hasta ese momento. El destino le habia dado Gwen, y el mismo bastardo se la habia arrebatado. Separo su mirada de las estrellas y bajo la vista hacia el suelo arruinado del Templo de la Urna, mirando las grietas y no pudiendo evitar pensar que estas grietas seguramente tambien se encontraban en su corazon y su alma. No habia podido cumplir su promesa a Gwen, a la Diosa Athena. Que maldito era... Apesar de que la mujer le habia dicho que no se culpase el no podia evitarlo. Su sentido del honor se lo impidia por mas estupido que sonase.

- Debi haber sido yo, Gwen... no tu... debi haber sido yo...- Murmuro para si mismo en aquel silencio de la estrellada noche.

Entre sus propias lamentaciones logro percibir algo. Repentinamente aquella sensacion desaparecio, reemplazada con una alerta suprema. Algo se acerba pero no sabia que; aun estaba demasiado lejos como para tomar un sondeo exacto de que o quien era. Podia ser un animal... pero le resultaba rara la idea de que lo fuese ya que el fuego seguramente les alertaria de que este no era un lugar seguro. Ademas, habian tenido que viajar algun largo camino para cazar a aquel ciervo. Sus puños se cerraron y apretaron, mientras que una leve cantidad de cosmoenergia comenzo a invadirle el cuerpo, fluyendo desde su corazon por todo su torso y a sus extremidades. Sus sentidos se agudizaron para poder ver, oir, oler y demas mejor que un humano comun y corriente... es mas se agudizaron a un nivel que incluso sorprenderia a un Santo de Athena. Su velocidad y reaccion tambien aumentarian de manera excepcional en todos los sentidos. En su posicion de alerta miraba en la direccion de la cual sentia que algo se aproximaba, siempre vigilante y totalmente silencioso.

No iba a permitir que nada ni nadie interrumpiese el descanso de sus soldados. Sus ojos azules se tornaron frios y serios, y su cuerpo se tenso en preparacion para cualquier eventualidad que podria llegar a pasar.
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Dom Jul 25, 2010 9:42 pm

Máster

Los seis encargados de dar iniciativa a la recuperación de la Llave de las Almas, tras un largo viaje que les llevó la mayoría del día, percibieron cosas interesantes que le iban a guiar hacia su destino. Una hilera de humo que ascendía en medio del cielo estrellado les llamó la atención. Lo primero que pensaron todos fue gracias al sentido común: fuego. Podía haber sido iniciado por muchas razones y una era por la actividad humana. Valía la pena intentarlo, no tenían nada que perder. Además los pasos, aunque cada vez más desgastados, iban hacia aquel rasgo que delató a los tres santos de Athena.

- Deben de estar cerca. –dijo Górgona al focalizar la vista en este evento. Los demás simplemente oyeron, no eran hombres que conversaran mientras viajaban. Eran camaradas en combate, pero ahora no combatían. Salvo por eso y sus creencias, entre ellos no les interesaba que hacía y dejaba de hacer el prójimo.-

Los impulsos sobre la tierra de los espectros de Hades siguieron acercándoles al lugar, no estaban tan lejos. A un kilómetro y medio de llegar, un despertar les alarmó a los seis. No se hablaron, ni se advirtieron, pero sí frenaron todos a la vez. Una cosmoenergía les dio el aviso que estaban esperando y que deseaban. Se miraron entre los seis atentamente… Entonces sí eran ellos, al menos habían logrado encontrarlos y lo que restaba ahora era lo más difícil: arrebatarles el objeto que Guldan exigió.

- Son ellos… -finalizó Minotauro a la vez que todos asintieron la cabeza tanto para ratificar la información, como para dar la pauta de que ya estaban listos.-
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Lun Jul 26, 2010 9:25 am

Momentariamente el Santo de Sagitario cerro los ojos... su cosmos comenzo a crecer en el. Todos sus sentidos crecieron, aumentaron. Sobrepaso el primero, el segundo, el tercer, el cuarto, el quito y el sexto. Paso el umbral que llevaba al septimo sentido, el cosmos infinito y sintio como su cuerpo se aligeraba como una pluma. Su aura dorada le rodeo como un sol haciendo que su ardor se notase incluso a una gran distancia. Los espectros le verian, eso estaba seguro, pero no le importaba al Santo de Sagitario. Sus alas se desplegaron y como si fuese por arte de magia su cuerpo comenzo a elevarse del suelo... un metro, dos, tres... finalmente quedo unos cinco metros sobre el suelo brillando como una antorcha de poderio.

En su diestra aparecio el arco de sagitario, como si de la nada pero en realidad habia sido un movimiento a la velocidad de la luz. Su mano viajo al escondite y a su posicion original tan rapido que la luz nisiquiera lo alcanzaba. Sus cabellos rubios comenzaron a flotar hacia arriba como si por arte de magia por el impressionante cosmos que emanaba Apollo de Sagitario. En su mano siniestra hubo un estallido de luz en forma de flecha de rapidamente materializo en su mano. Apollo elevo el arco con su diestra y lo apunto hacia los espectros aun a un kilometro y medio de distancia de su localizacion actual. Coloco la flecha en el arco y tiro de la cuerda. Finalmente abrio los ojos y comenzo a cargar su cosmo energia en esta flecha.

Apollo era capaz de disparar flechas a gran distancia, un futuro usuario de la armadura seria capaz de disparar certeramente su flecha desde el Santuario de Grecia hasta la lejana Italia y aun asi llegar a acertar en su blanco asi que a esta distancia Apollo no tendria problema alguno. Una vez la cuerda habia llegado a su limite Apollo la solto, mandando a volar la primera de estas flechas. La flecha viajaria a la velocidad de la luz desde su posicion, apuntando directamente a la cabeza del espectro conocido como "Dullahan"... tras una ardua guerra santa el Santo de Sagitario habia aprendido las habilidades de la mayoria de los espectros, habiendolas visto en persona o por la informacion recuadada con la muerte de sus aliados en diversos combates. La habilidad de Dullahan era fuerte pero el espectro en si era debil, no dudo ni por un instante que su poderosa flecha viajando a la velocidad de la luza traspasaria la cabeza de Dullahan sin problema alguna, seguramente matandolo al instante en el caso de dar.

La flecha viajaba tan rapido que dudaba sinceramente que nisiquiera los espectros serian capaces de verla, en el caso de dar contra Dullahan este seguramente caeria muerto "repentinamente" de la nada y solo al pararse al verlo verian la flecha que seguramente daria entre ambos ojos del espectro.

Pero Apollo no se detuvo aqui sino que convoco una y otra flecha, disparandolas todas en una rapida succesion... todas de la misma manera, todas a la misma velocidad pero cada una a un espectro diferente. El unico movimento de su diestra seria el movimiento que hacia para apuntar al siguiente espectro. Los ojos azules de Apollo veian de una manera sobre humana, ayudadas por muchos años de arduos entrenamientos utilizando esta flecha y entrenando a ver cosas as distancias larguisimas. No solo entraba en juego el entrenamiento sino que al elevarse al septimo sentido todos sus atributos fisicos mejoraron y los ojos de Apollo se volverian mejores que los de un halcon, incluso en la noche. La altura tambien le daba un mayor rango de vista. Todo esto se juntaba a darle mas oportunidades al poderoso santo llegar a sus enemigos.

Lanzo un total de seis flechas, una por cada espectro, cada una apuntando a la entreceja de cada uno de ellos. Viajando a la velocidad de la luz Apollo de Sagitario estaba seguro que acertarian. Ahora lo unico que faltaba era esperar a que acertasen o no cada una de dichas poderosas flechas, las cuales eran capaces de enfrentar caballeros de rangos mayores de los que estaban aproximandose.

Realizo todos estos movimientos en muy poco tiempo, especialmente tomando en cuenta el hecho de que viajaba a una velocidad mayor a la luz y que habia entranado toda su vida en la arqueria asi que estos movimientos fluidos eran instinctivos ya para el. Los realizo todos en completo silencio, sus ojos azules demostrando una frialdad hostil no muy comun en Apollo... era una mirada que muy pocos habian visto y aun menos habian vivido para contar la historia. Era el poder de Apollo de Sagitario, defensor de la Novena Casa Zodiacal, Lider del Ejercito Ateniense, Prodigio entre los Santos, Temido entre sus amigos, Legendario en su era. El era Apollo, nombrado por el Dios del Sol.

El era La Flecha de Luz.
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Mar Jul 27, 2010 1:25 am

Mientras que el santo Apollo ejercía su elevación física y el ascenso de su cosmos, los espectros se habían acercado aun más dejando quinientos metros de distancia. Podían sentir la brisa nocturna a sus espaldas, quizás sería la última que algunos de ellos sentirían por un largo milenio. Vieron una figura iluminada con alas enormes… Aquellas alas doradas con ese cosmos delataron que se trataba del caballero dorado de Sagitario. Aun así, por la distancia no podían distinguir que es lo que hacía. No se detuvieron, sino que siguieron corriendo.

Una flecha letal alcanzó a Dullahan, ni siquiera clavándose en su cabeza ya que la potencia –y el material de la flecha- había sido tal que el instrumento de guerra atravesó la cabeza del espectro siguiendo de lado y dejándole un agujero entre los ojos. Además de eso, la misma potencia hizo que su cuerpo cayera de forma abrupta y violenta de espaldas, inerte. La muerte era asegurada puesto que ésta misma fuerza había generado un sonido de rotura de nuca, o más bien las vértebras. Al morir, Dullahan dejó su último cometido.

Del hoyo de su cabeza no paraba de salir un torrente de sangre increíble. Iba perdiendo aquel fluido vital en centilitros hasta llegar a un litro y así. El Blood Spray empezaba a surtir efecto después de muerto este individuo. Aquella habilidad consistía en que su propia sangre era como un veneno. Una vez esparcida en el suelo, el estado líquido de los glóbulos rojos empezó a pasar a un estado gaseoso. O sea que la sangre empezó a convertirse en una niebla rojiza que además de tener propiedades venenosas, tenía propiedades ácidas capaces de destruir hasta una cloth dorada.

A pesar de la distancia, gracias a la brisa que venía de atrás, cuando la sangre se ponía en estado gaseoso empezaba a ser arrastrada hacia la dirección de Sagitario. Prevenidos por la eventualidad que acababa de ocurrir, los otros espectros sabían que medidas tomar al espectro. El de Rana, siendo el más patético, desagradable, débil y basura de todos, ni siquiera prevenido pudo haber esquivado la flecha. De este modo, su final llegó en menos de un segundo, con sus ojos apagados en muerte apuntando al cielo una vez que fue alcanzado por la flecha de Apollo.

Los otros cuatro eran espectros de un buen nivel y al estar avisados por ésta muerte, tomarían decisiones que le llevarían a salvarse en seguida. Mientras no paraban de correr avanzando al lugar, movían sus hombros hacia distintos costados, no importaba si izquierda o derecha. La intención de ellos era moverse aprovechando además de que Sagitario usaba un arma de rango y aunque fueran a una velocidad luz, con su prevención y la velocidad de ellos sería suficiente para esquivarle.

Sabían actuar en equipo, así que todo empezó a darse. Lo increíble de ellos era que tenían una improvisación genial, sin necesitar un plan de por medio. Habiendo acortado más la distancia, Minotauro, Górgona y Sílfide quedarían a doscientos metros de distancia mientras que Elfo estaría a ciento cincuenta. Hace mucho tiempo, cuando la generación de Seiya sufrió la Guerra Santa, el espectro de Elfo había sido asignado para hundir todo el Santuario gracias a un terrible poder que poseía.

A partir del kilómetro en que vieron a la figura de Apollo ascender, el cosmos de todos ellos había reaccionado de manera que en toda esa carrera un aura púrpura escarlata estuvo ascendiendo más y más, que gracias a ella los cuatro sobrevivientes habían podido, por ejemplo, esquivar las flechas de Sagitario. De ésta manera, Elfo estaba listo para generar su técnica aprovechando el ensañamiento de Sagitario sobre sus compañeros. El caballeo de Elfo arquearía la espalda hacia atrás, impulsando la fuerza de sus brazos concentrada de aquel cosmos maligno.

Finalmente con toda su fuerza el impacto dio contra la tierra, provocando un sorprendente temblor que no sería nunca esperado por alguien de complexión física tan normal como lo era el espectro de Elfo. La sacudida sería sentida por Héctor y Lasard que estaban en tierra, mientras Sagitario permanecía inmune a esto. Una luz violeta se desplazó por todo el lugar, contagiando de su energía al medio. Esto provocó la separación de la tierra, a una velocidad increíble. La sacudida desestabilizaría a los santos que estaban descansando. La división se llevó a cabo de manera que ni el santo de Leo, ni el de Unicornio pudieran tener un centro en el cual apoyarse, por lo cual serían tragados por el Earthquake Mixer de Elfo, que además se había tragado el fuego que habrían preparado. Además de esto, la técnica del fallecido Dullahan estaría arribando hacia Sagitario, dado que poseía cuatro litros de sangre y esto generaba más niebla.
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Miér Jul 28, 2010 4:32 am

Lasard se encontraba despierto, observando la estrellas, visualizando todas las constelaciones, Lasard a pesar de ser un caballero de bronce, ah alcanzado el nivel de uno de Oro, con unos sentidos iguales o incluso superiores un santo de este tipo, Lasard empieza a sentir como una presencia se acerca al campamento, pero era mucha la distancia para poder distinguir que o quien era, el se quedo allí observando la estrellas pero agudizando sus sentidos para evitar ser tomado por sorpresa. Lasard observa como su maestro se pone alerta, su cosmos empezaba a crecer y el observaba como aquella pasaba, simplemente era lógico que los espectros de Hades se acercaban. Lasard se pone en Pie y alerta.

Lasard observa el espectáculo y mira como su maestro de manera instantánea, tanto así que ni siquiera el puedo percibe cuando su maestro crea su arco, y observa como rápidamente su Maestro lanza 6 flechas a velocidades superiores a la de la luz, era sorprendente, su maestro siempre se había destacado en eso, pero nunca lo había visto moverse así y tan rápido, cada flecha iba en dirección de cada espectro que se acercaba peligrosamente a ellos, su maestro esperaba que diera en el blanco pero sin embargo solo le dio a 2 de los 6 Espectros. Quedando 4, los otros fueron más listos y aprendieron de los errores de sus compañeros y empezaron a moverse de un lado a otro sin ningún patrón en especial y así esquivaron con facilidad las flechas de Apollo.

De pronto se siente un enorme Cosmos, y no era de su maestro, era el espectro de Elfo preparado para su ataque -¡Hector!.- Grita el muchacho mientras intenta fijarlo muy rápido con la vista, pero al no poder hacerlo simplemente de una manera más que instantánea eleva su cosmos igualando a la de un caballero Dorado, al hacer esto de igual velocidad su armadura rasguñada y algo rota se torna de color dorado. Ya echo esto da un gran Salto, y se eleva por lo menos 150 MTS en el aire, y con ayuda de su cosmos, este termina 150 MTS en el cielo y ademas 40 MTS lejos del lugar donde estaba, donde se origino un enorme grieta por el golpe de Elfo, aquello era impresionante, pero había algo que lo preocupaba.. Héctor...
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Miér Jul 28, 2010 4:58 am

Sí…desde el mismo momento en el que su hermano comenzó a explotar toda su fuerza en su cuerpo, él se despertó, pero por una muy extraña razón, se mantuvo en su lugar, aún con los párpados cerrados…era algo rarísimo, pero de seguro, tenía sus fundamentos…una razón que saldría a relucir más tarde.

Mientras todo aquello relatado se llevaba a cabo, el Santo de Leo, aún con los párpados cerrados, comenzaba una silenciosa labor que cambiaría el destino de muchas cosas. Dentro de sí, una energía poderosísima iniciaría una implosión que voluntariamente él mantendría escondida, para evitar sospechas y utilizar el factor sorpresa contra sus enemigos, a quienes, ya por estar despierto y con todos sus sentidos en funcionamiento con su capacidad mediana, podía percibir desde que entraron en el rango de los 500 mts.

Cerró los puños, el cuerpo le ardía, e igualmente hizo chocar con tanta fuerza los dientes que su mandíbula se tensionó de una forma inverosímil, ahora, esa energía sería más difícil de ocultar, ya que su cosmos estaba entrando en su faceta más poderosa, rozando ya los predios del séptimo sentido. Fue cuando abrió por fin los párpados y sintió el poder que se fraguaba tanto desde la posición de su hermano como el que expulsaban sus enemigos. Instantáneamente cuando quitó el velo que mantenía sus opalinos verdosos ocultos, una estela eufórica de color dorado lo rodeó, generando la misma una onda expansiva al ser liberada del cuerpo del Santo, la cual hizo que la tierra en un radio de 5 metros a su alrededor se hundiese un tanto consigo y se agrietara desde su posición, inclusive, la piedra en la que yacía sentado comenzó a corromperse, lo que le obligó a levantarse de forma pausada y serena de dicho apoyo, adoptando una posición rígida, bien erecta y ecuestre, en tanto aquella roca cedía por su fuerza y terminaba pulverizándose. Para cuando la onda expansiva culminó su apogeo, la fuerza de su aura ascendió, haciendo que sus cabellos de un color entre el cobre y el dorado, comenzaran a moverse hacia arriba, elevándose con aquella energía que fluctuaba de forma luminosa, esparciéndose dicha luz de una forma destellante y hermosa.

Sus hipersentidos captaron la variación que se hizo justo a ciento cincuenta metros de su posición y para cuando la misma generó el temblor aquel, ya Héctor se había puesto en marcha. La inestabilidad del suelo no sería ningún problema para él, que habiendo acomodado su cuerpo, perfilando el mismo ligeramente hacia la izquierda, inició una carrera directa hacia el lugar en el que había surgido la ruptura de la tierra. Fue tan rápido el último impulsó que generaron sus pies a unos sesenta metros del espectro, justo antes que la tierra ahí se hubiere abierto, le bastó para movilizarse, a la velocidad de la luz, hasta su objetivo: buscaría pasar de largo, junto a Elfo, para ubicarse a sus espaldas…su armadura protegería a su cuerpo de ser desintegrado por la rapidez que empleó en su movimiento, el cual, parecía más bien un teletransporte de su parte.

Ya estando tras el heraldo de Hades, y con plena seguridad, aún desatando su poder y con todos sus sentidos alertas, a expensas de un ataque por parte de los que se aproximaban, Héctor, dándole las espaldas, apenas llegó, simplemente cerró sus puños, de nuevo, parado firme en su lugar. Al apretar las manos de esa manera, generó una nueva explosión del aura que le recubría, la cual formaría una onda expansiva suficientemente poderosa como para poder desarraigar del suelo varias rocas de gran tamaño que circundaban la escena, arrastrándola metros y metros desde sus respectivas posiciones-¡YAAAHHHH!!!-Exclamó con un eco ensordecedor el León de Troya, quien buscaba arrastrar, igual que aquellas rocas, al espectro de Elfo para que cayese en el abismo que creó con su propia técnica.

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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Miér Jul 28, 2010 7:18 am

Apesar de su gran distancia Apollo pudo ver como sus flechas alcanzaban y mataban dos de los seis espectros, Dullahan y Rana respectivamente. No alegro el rostro ni nada por el estilo, sino que lo mantuvo impasivo y vacio de emociones. Apesar de ser caballeros y defensor de Athena y, podria decirse, que matar espectros era uno de sus deberes Apollo era un hombre pacifico y no disfrutaba matando. Lo hacia, obviamente, ya que era algo que se le daba excepcionalmente bien y tampoco dudaba en hacerlo... mas no lo disfrutaba ni intentaba disfrutarlo. Sus habiles ojos tambien se apercibieron de aquella neblina de sangreque produjo Dullahan y de como Elfo ataco a la tierra lanzando su fulminante tecnica conocida como "Earthquake Mixer" directamente hacia la posicion de Hector y Lasard.

Momentariamente sintio preocupacion por su hermano y su alumno pero se obligo a deshecharse de aquella emocion. Ambos eran habiles guerreros sin dudarlo, por algo habian sobrevivido todas aquellas guerras santas en el ultimo año. Ademas, Hector era un caballero dorado y seria demasiado patetico que muriese por una tecnica de ese estilo. Sinceramente no lograba imaginarse el poderoso Caballero de Leo succumbiendo ante eso, especialmente considerando que tenian una mision de tanta importancia que hacer. Por el momento se olvidaria y permitiria que ambos caballeros se defendiesen por si mismos... quien no era capaz de notar un terremoto? Ahora mismo Apollo tenia sus propio problemas.

Sus ojos se fijaron en aquella neblina rojiza que se le acercaba. Aunque estaba seguro que en realidad era rapida, el la veia como si viajase en camara lenta. Apollo era un caballero de oro capaz de viajar a la velocidad de la luz... una tecnica asi no iba a tener mucho efecto en el Santo de Sagitario. Su cosmos ya de si elevado al Septimo Sentido, por lo cual era infinito, no le fue dificil comenzar a cargar la tecnica que estaba a punto de realizar. Alzo su mano siniestra hacia adelante con su palma hacia aquella neblina y en su palma comenzo a formularse un remolino de energia dorada compuesta de cosmoenergia... abrio mas la mano creando un impulso; la energia salio de su mano como un torbellino de aire y luz dorada que daria contra esa neblina a la velocidad de la luz que la dispersaria completamente y la haria completamente inservible.

Para cuando termino esto los ojos azules de aquel rubio santo pudo ver la llegada de Hector entre los cuatro espectros; especificamente colocandose detras de Elfo y dandole la espalda. No pudo evitar sonreir al ver que su hermano habia escapado aquella tecnica y ya estaba a la ofensiva como el verdadero leon de Troya. Despues de haber lanzado aquel ken en forma de remolino de energia dorada una flecha se formo en su siniestra, brillando momentariamente con energia para luego materializarse en una flecha dorada. Apollo lo colocaria en su arco y tiraria hacia atras de la cuerda, apuntando hacia el enemigo y manteniendose vigente de si uno atacaba a Hector. Si algun enemigo se atrevia a ponerle la mano encima a su hermano sentirian una flecha dorada partirles el craneo.
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Miér Jul 28, 2010 10:36 pm

Parecía que el destino jugara cruelmente con aquellas personas dado que, hace muchos años allí se había desencadenado la Batalla del Templo de la Urna. Era algo parecido, pero no tanto. Muertes ya hubo y habrán seguro, pero aun así era increíble como el curso inevitable de la vida les llevaba a jugar otra vez aquella cruel partida en el mismo lugar. Un terremoto se habría desatado con furia hacia dos de los caballeros que no les correspondía la guardia mientras Apollo estaba exento gracias a sus alas. Todo se desataba como una veloz secuencia donde un mínimo error llevaba a la muerte.

Sagitario pudo deshacerse del Blood Spray sin problema alguno gracias al arremolinamiento de viento que hizo dispersar la neblina roja reduciéndola a nada. Ante la distracción de Apollo que por sus sentimientos se dejó llevar para cubrirle las espaldas a su hermano, un espectro aprovecharía dicha oportunidad. Mientras Sílfide corría hacia Sagitario, cargó su energía violácea en la mano y la liberó. La misma fue en forma de un rayo veloz hacia la cabeza de Sagitario. Igualmente al ser uno de los espectros con menor rango, el rayo ken no sería letal para Apollo.

El caballero de Leo había esquivado con un ciento por ciento de efectividad el terremoto de Elfo, posicionándose detrás de él, o sea mucho antes de donde empezaba la quebradura de la tierra por lo que Héctor estaría a salvo. La magnitud de su golpe logró que las rocas se dirigieran agresivamente al espectro, pero el santo dorado no contó con un pequeño detalle… Entre los espectros que estaban allí, había uno que usaba rocas para sus ataques, era su poder nato. Se trataba de Górgona, que estaba ya más cerca de los actos y veía como Elfo estaba por ser arrastrado. – ¡Rock the Bay! –gritó Górgona con su cosmos encendido hace tiempo y aun en ardor penumbroso.-

Básicamente lo que hizo fue manipular las rocas ya creadas por Héctor, por lo cual le ahorró el trabajo de crear unas él mismo. Rápidamente, las rocas arrastradas por el poder de Leo, tomaron sorpresivamente otra dirección. Gracias al cosmos de Górgona combatió el de Héctor para que las rocas se dirigieran hacia él. Las mismas se volvieron furiosamente contra el cuerpo del León Dorado de Troya. Una golpearía primero su cabeza, luego otra su hombro izquierdo. Las restantes, al mismo tiempo le golpearían en todo el cuerpo. Elfo de todas formas no había logrado escapar al destino oscuro y profundo que le esperaba en la creación de su propia técnica, por lo que otro espectro habría fallecido.

El que corrió la peor suerte fue Lasard. Había esquivado el terremoto de una manera muy poco efectiva y peligrosa, por lo cual quedaba expuesto a cualquier ataque aéreo que pudiera acontecer. Lo único que había hecho bien, había sido salir del rango del abismo para que cuando su cuerpo fuera cayendo por la gravedad, no sea tragado por las profundidades del mismo. En el fragor de la batalla y aprovechando la distracción de los dos caballeros de rango superior, Minotauro tendría la perfecta oportunidad de terminar con Lasard. Minotauro era el hombre que poseía el cosmos más poderoso entre los espectros que allí estaban, por lo que este era otro punto de desgracia para Unicornio.
Estando ahora cerca de todos, con un cosmos ya cargado previamente y ahora mismo también, sólo tuvo que generar un salto de velocidad certera y determinante que lo llevó a posarse a espaldas de Lasard mientras caía ya a cincuenta metros del suelo. Una vez estuvo atrás de Lasard, desencadenó una técnica mortal y poderosa. Su brazo derecho estaba rodeado por un cosmos implacable y violeta que formaba una enorme hacha. Esto aparentaba nada más y nada menos que la enorme hacha que cargaba el Minotauro del laberinto. La explosión de cosmos sería titánica contra la espalda del desprotegido Lasard. Su brazo diestro tomó un movimiento de izquierda a derecha, trazando una línea diagonal ascendente por la espalda del santo de bronce. Además estando detrás del caballero de Bronce, si Apollo llegara a querer protegerle para golpear a Minotauro antes podría llegar a golpear al mismo Lasard.

El contacto sería directo y realmente devastador. Primero aprovecharía que las armaduras de bronce no cubrían todo el cuerpo, por lo que Minotauro ya tendría mucha ventaja. La otra ventaja era que estando en el aire, Lasard no podría protegerse y mucho menos ser protegido por sus otros dos camaradas que estaban pendientes de sus propias vidas. El golpe era tan fuerte y poderoso que tenía consecuencias horribles como rotura de la columna vertebral por tanto perdida de la motricidad y un torrente de hemorragia interna. No solo eso, sino que además el golpe le mandaría a volar unos metros más adelante en el aire para que su cuerpo volviera a estar sobre el abismo y de esta manera al caer sería tragado por las profundidades. - ¡¡Grand Axe Crusher!!
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Jue Jul 29, 2010 4:39 am

Sin duda alguna, sus sentidos habían sido activados de una forma magnánima al haberse puesto en marcha la labor silenciosa que él había iniciado sentado en aquella roca. Por ende, toda su percepción se puso alerta al momento en el que las rocas salieron disparadas hacia él de esa forma tan potente por la técnica del Espectro. Realmente lo que él había hecho para asesinar a Elfo-cosa que funcionó, para su satisfacción, no había manipulado las rocas en el suelo, sino que más bien la fuerza con la que explotó su cosmos generó una onda expansiva la cual elevó aquellas rocas…Górgona, quien si las manipuló, las envió a una velocidad increíble hacia su cuerpo, pero aún así, esto no era suficiente para abatir a un santo dorado, menos estando éste en la plenitud de todo su poder.

Héctor, simplemente, cerró los ojos y elevó hasta la altura de su pecho el puño, mientras una dosis mortífera de cosmos se concentró en el mismo instantáneamente, expulsándose al momento que de los labios del Santo de Leo, los cuales profesaron, de forma electrizante y portentosa-
¡Lightning Plaaaasma!!-Así fue como automáticamente de su puño surgió una red de rayos luminosos dorados que cubrió todo a su alrededor a la velocidad de la luz, formando una entramada jaula la cual desintegraría las rocas y todo a su paso a unos cinco metros cuadrados. Esto sería posible, directamente, por la sencilla razón de que su cuerpo estaba acostumbrado, adecuado a reaccionar a velocidades lumínicas.

Aprovechando que él conocía la posición de su adversario y por la protección de los billones de golpes que había efectuado al unísono, el mismo tendría una visión algo borrosa de él, hizo que su técnica desapareciera del campo, siguiéndole él. Realmente se movería a la velocidad de la luz hacia delante, luego de desarticular sin un preludio necesario el Lightning Plasma. Dejaría una especie de distorsión en el campo por la velocidad que empleó para moverse, en forma de estela, lo cual seguramente afectaría de forma directa los sentidos del caballero oscuro, al menos el de la visión, y lo dejaría a merced de sus movimientos. Al reaparecer lo haría justo al lado de éste, en el aire, con la pierna izquierda flexionada y la diestra completamente extendida, por lo que la punta de su pie apenas tendría una diferencia de centímetros para con el suelo, al lado siniestro del manipulador de las rocas. Al llegar allí, tenía ya su mano derecha abierta, como si sostuviese una copa en el seno de esta, y en la palma de la misma, había una portentosa, pero pequeña, acumulación de cosmos, la cual se manifestaba como un cúmulo de energía dorada en forma de esfera, el cual destellaba pequeñas descargas eléctricas.

Sin mirar a su adversario, Héctor simplemente disparó dicha esfera, un Ken de potentísima fuerza, hacia el pecho de Górgona, en aras de perforar el mismo y matarle, aún manteniendo sus sentidos alerta, expectantes, como lo había hecho en todos sus movimientos.

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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Jue Jul 29, 2010 5:53 am

-En el aire sin preocuparse por otros Lasard observa desde arriba lo que pasa, ve como su maestro desvía aquella nube venenosa, y como Héctor se protegía de aquel temblor y de la grieta de la tierra, Lasard no puedo evitar soltar una sonrisa al ver que estaban bien, después de todo ellos eran Santos de Oro, Lasard aun tenia la guardia alta en todo momento esperando cualquier acción del enemigo que lo pueda perjudicar, el ya no se debía preocupar ni por Héctor ni por Apollo, ni ellos por el, esta ves el tenia que apañarselas solo sin ayuda de ellos.

Lasard aun poseía su armadura de Bronce de un color dorado, rodeado de un aura dorada por llevar su cosmos hasta el infinito. con facilidad este pudo darse cuenta cuando el Espectro de Minotauro se poso tras de el, y como preparaba su brazo para el ataque, pero antes de que este ataque, Lasard sencillamente usa sus poderes de lemuriano, cosa que seguramente el master cabrón no esperaba (?) y se teletransporta de manera instantánea antes de su golpe a las Espaldas de Minotauro, aquel golpe le recordaba un poco al que le hiba a dar unos de os guerreros Asgarianos, su amigo Demeter de Libra lo salvo de aquel golpe mortal y cobarde, Lasard simplemente en ese momento siente mucha ira por dentro y ya estando detrás del caballero de Minotauro que había lanzando su golpe creyendo que había dado en el blanco, pero sin embargo Lasard ya no estaba en ese lugar, justo en ese momento en que lanzo el golpe era e momento preciso para atacar, Minotauro con la guardia baja y Lasard lleno de ira y con su Cosmos estallando concentra rápidamente gran cantidad de Cosmos en su puño y le mete un golpe en la Espalda, que en caso de que de en el Blanco sin dudarlo con su nivel de cosmos con facilidad atravesara la armadura de Minotauro, ademas de que destruiría su espalda por el impacto tan poderoso.-
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Jue Jul 29, 2010 12:19 pm

Rana y Dullahan habian sido los primeros en morir. Ahora Hector habia terminado con Elfo y enfrentaba a Gorgon con su Lightening Plasma. De los seis espectros en el grupo faltaban dos asi que Apollo uso su sexto sentido superdesarrollado para localizar a los espectros que faltaban. Desde la esquina de su ojo logro ver un destello de luz proveniente desde su derecha... "Asi que alli es donde te metiste" penso para si mismo mientras giro su cuerpo para enfrentar aquel lento ken. Ladeo su cabeza hacia un lado y floto un poco hacia la derecha a la velocidad de la luz asi que el ataque paso inutilmente de lado. - Uhmm...-

Su arco ya preparado apunto hacia su enemigo a una velocidad impossible de ver para alguien del nivel de Silfide, calculando sus movimientos para luego soltar la flecha apuntand hacia el pecho de Silfide. Esta flecha como todas viajaba a la sorprendente velocidad de la luz y si impactaba contra el debil espectro lo mataria al instante ya que la felcha iba directa a la zona del pecho, cuello y cabeza. La fuerza de esta romperia huesos y destruiria organos internos y, para alguien del nivel de Silfide, lo aniquilaria. Tras lanzar aquella flecha a la velocidad de la luz Apollo casi se arrepintio... "Vaya malgasto de flecha..."

Escuchaba y sentia los combates de su hermano y su alumno. Una vez confirmada la muerte de Silfide Apollo iria a ayudar a su alumno ya que dudaba que su hermano necesitaria...
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Vie Jul 30, 2010 2:13 am

El asalto continuó hasta que se fue apagando de a poco conforme los enemigos de los santos de Athena iban cayendo uno por uno. Por un lado, la magnitud del cosmos propinado por el Lightning Plasma de Héctor había pulverizado las rocas e incluso cegado a su enemigo a espaldas de él que, aunque no le dañó el ataque en sí, le bajó muchísimo la percepción. Esto provocó que el efecto de movimiento lumínico lo confundiera aún más sin poder distinguir lo que estaba ocurriendo delante de él. Por este motivo la esfera relampagueante formada de cosmos atravesó su pecho.

Aunque no fue directo al corazón, los volteos hicieron que el corazón de Gorgona se detuviera al instante. Con un agujero en el pecho y usando su última vez, se dio vuelta inútilmente y cayó a los dos pasos. La muerte sería agónica porque cuando se atacaba una zona letal del cuerpo que no fuera el cerebro, mientras uno moría o incluso ya muerto, sus capacidades nerviosas siguen funcionando durante siete minutos, por lo que el receptor de dolor estaría conciente de ello. Así que aunque estuviera muerto, aún podía sentir e incluso escuchar y ver –pero de forma no consciente- todo lo que sucedía.

Sílfide había muerto al instante en cambio. Sagitario podría percibir el cosmos encendido del mismo, así que sus acciones serían llevadas a cabo sin dificultad alguna. Al estar más cerca y haber una gran diferencia entre las habilidades y poder de ambos, Sílfide no pudo siquiera reaccionar. Al menos murió al instante pero de forma dramáticamente horrible. La flecha poseía tanta potencia y fue lanzada de tan cerca que la cabeza de Sílfide reventó en un estallido de sangre. Se podría apreciar bien los pedazos de cráneo como la mandíbula volar. Además de eso los restos de masa encefálica haciendo un desagradable sonido al caer al piso. Sílfide había quedado dramáticamente decapitado.

Minotauro sin embargo subestimó a Lasard que gracias a su raza lemuriana tenía habilidades psíquicas que le harían teletransportarse. Gracias a esto, estando en el aire esquivó el Grand Axe Crusher… pero no por mucho. Si bien le había esquivado, osó acercarse demasiado a Minotauro. Aquella técnica era de una fuerza magna y brutal, por lo que, al no impactar por primera vez el espectro de Minotauro dio un giro en el aire por la fuerza de envión. Esto continuó el curso de su técnica y finalmente llegó a destino, esta vez de forma inevitable ya que Lasard había intentado golpearle. Como el transcurso del golpe de Minotauro había sido de izquierda a derecha, al seguir de largo terminó golpeándole en el lado derecho del cuerpo a Lasard, lo que a su detendría el puñetazo.

El inevitable golpe le rompería el brazo derecho, dejándolo sin uso alguno, además de las costillas las cuales les dejaría hemorragia interna. Pero al perder un poco de potencia en el giro y no dar a un punto más crucial, no llevaría a la muerte al santo de bronce. Esto también provocaría, finalmente, la ruptura de su armadura, el ataque de Minotauro era muy poderoso para una armadura tan débil, no importaba si tenía aquella propiedad de brillo dorado. La fuerza centrífuga además mandó a volar a Lasard que como estaba a espaldas de Minotauro no caería al abismo. Aunque tuvo tanta mala suerte que cuando Sagitario dejó pasar el ken de Sílfide, el mismo alcanzó en el aire a Unicornio, golpeándole en la espalda. Finalmente caería al suelo por la bestialidad de los golpes, con su armadura defectuosa y sin uso ya.

Minotauro en cambio cayó bien, dejando el suelo agrietado por la liberación de cosmos para reducir el impacto y más el peso de sí mismo. Ya no tenía oportunidades… Unicornio se notaba que estaba despertando un poder semejante al de un caballero dorado y los otros dos se habían encargado de eliminar a todos sus compañeros. Aquel espectro que aún estaba con vida no había sido enviado por nada, sino porque era el más fuerte de entre ellos y de entre los espectros. Les miró con odio y repudio a Leo y Sagitario, diciendo entre dientes. – Esto no quedará así… -de repente, un hoyo se formó en un instante bajo Minotauro y este desapareció como si nada, sin dejar rastros o señales de su escape misterioso.-
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Sáb Jul 31, 2010 8:55 pm

Era increíble, Minotaura había podido pegarle girando a la derecha, así evitando el golpe de Lasard, aquel golpe era muy poderoso, Lasard lo sintió, y al mismo tiempo sintió el dolor de como su brazo se rompia y al mismo tiempo dejaba de sentirlo, al igual de la sensación de como sus costillas se ronpian, causando una hemorragia interna al muchacho, los ojos de Lasard se abrían mucho, de igual modo su armadura se hace trizas incluso con el nivel de cosmos que tenia, pero igual su armadura seguía siendo de bronce y muy débil, así que es totalmente echa añicos por aquel tan poderoso ataque, Lasard cae en el piso dándole otro doloroso golpe mientras empieza a perder la energía para moverse, incluso para mantener su mirada, observa con lo poco de energía que tiene como el espectro de Minotaura se marcha, sin poder echar sus palabras debido a su estado critico, el muchacho debia ser atendido pronto o probablemente iba a a morir.

-Maestro.... T..te... falle....- Dice mientras poco a poco va cerrando sus ojos mientras que a su mente viene el recuerdo de Demeter quien dio su vida para salvarlo aquella vez, antes de cerrar los ojos lagrimas salen de los ojos de Lasard, había, sentia que le había fallado a su amigo, el se había sacrificado por el, y ahora el se encontraba entre la vida y la muerte, Lasard termina de cerrar los ojos, y cae inconsciente, tal vez preparado para aceptar su terrible destino, pero aun podía ser salvado.-
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MensajeTema: Re: Saint Seiya: Soul Key Gaiden (Part Two)   Lun Ago 02, 2010 3:38 am

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